Masaje neurosedante

El masaje neurosedante combina un pase uniforme de frotación superficial, con un movimiento homogéneo y continuo que no varía ni en presión, ni en velocidad. La esencia del masaje está en la calidad del tacto, que debe transmitir una sensación de calma y paz que puede incluso llegar a provocar el sueño.

El secreto neurológico del masaje está en la estimulación atípica y simultánea de gran cantidad de receptores distribuidos por grandes superficies del cuerpo de un modo que “confunde” al sistema. Ante esta estimulación tan poco usual, el cuerpo responde con una manifiesta activación del sistema nervioso parasimpático que favorece la relajación y la distensión muscular extrema.

El masaje neurosedante está especialmente indicado para quien no tolera las maniobras enérgicas de un masaje ordinario y es extremadamente relajante.

Una secuencia típica comenzaría con la persona tumbada boca abajo y con un masaje que abarcaría la espalda durante 40 minutos, y las piernas durante 20 minutos.

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