¿Debería tratar mi ansiedad, o lo que me pasa es normal?

¿Debería tratar mi ansiedad, o lo que me pasa es normal?

¿Hasta qué punto mi ansiedad es normal? ¿Cuándo tengo que empezar a preocuparme por lo que me pasa? ¿Lo que siento es cosa de nervios o es algo más serio que requiere que me vea un profesional?

En este post tienes 10 claves que te ayudarán a determinar si lo que te pasa es lo suficientemente importante como para necesitar ayuda, y cómo conseguirla de la forma más efectiva.

Sabemos que casi un tercio de todas las consultas que atiende un médico de familia de nuestros ambulatorios tienen que ver o vienen derivadas de problemas de ansiedad y de depresión. Muchas veces vamos al médico por entender que muchos problemas ordinarios se pueden resolver por la vía farmacológica, casi de una forma mágica, pero sabemos que esto no es así, por lo que es bueno saber distinguir cuándo debemos pedir ayuda.

10 Claves para saber cuándo pedir ayuda para tratar mi ansiedad.

. Mi ansiedad tiene un inicio claro y una causa traumática. Es evidente que si hemos sido víctimas de un episodio desastroso en nuestras vidas, la sensación de ansiedad es más que normal, por lo que después de ese accidente, acoso, agresión, violación, o cualquier otro evento dramático, necesitaré apoyo para salir adelante. Lo sabré sobre todo porque sufriré de una afectividad alterada, con pesadillas y con constantes recuerdos del hecho traumático.

. Me siento muy inseguro. Es común en las personas que padecen la sensación de continua ansiedad que duden de todo, que recelen, que no sepan decidir con claridad a cerca de cosas que en otras circunstancias no constituían ningún problema. En ese estado sólo se puede vivir por inercia y poco se puede hacer a parte de sobrevivir al estado de incertidumbre, pero sin disfrutar de la vida.

. No manejo mis emociones. Si sientes que tus emociones son desagradables, pero no puedes controlarlas, y son particularmente molestas y negativas, necesitas apoyo para poder afrontar los retos de tu día a día.

. Tengo problemas de salud constantes. Precisamente la sintomatología de la ansiedad es muy conocida y muy recurrida para poder diagnosticar el trastorno, porque los problemas son muy parecidos de persona a persona afectada y pasan por el cansancio, los dolores de cabeza, problemas para respirar, hormigueos y escalofríos, palpitaciones, sudoración, el típico mareo y la opresión en el pecho, la pérdida o aumento exagerado de peso, y problemas dermatológicos entre otros.

. Ha cambiado mi vida. Suele pasar que como consecuencia de un problema de ansiedad me vea obligado a modificar mis hábitos para evitar situaciones y personas, lo que ya de por sí es un problema, como les sucede a los fóbicos.

. Mi problema afecta a otros. Es muy fácil que la situación salpique a los de nuestro entorno si tienen que ayudarnos, consolarnos, acompañarnos o apoyarnos en todo o en parte de lo que hacemos.

. No duermo bien. El sueño es un indicador muy importante de cuándo las cosas no van bien, sobre todo en personas que siempre han dormido bien y, de repente, después de una experiencia desagradable o de un problema traumático, sienten que no pueden dormir o se duermen más o menos, pero no disfrutan de un descanso reparador.

. Me preocupo en exceso. Muchas veces las personas ansiosas no dejan de preocuparse y de imaginarse lo peor cuando perciben una mínima incertidumbre. Es lo que llamamos ansiedad anticipatoria. Esto no es bueno, porque afecta a quien tiene a su alrededor que termina ocultándole cualquier problema, lo que a la larga puede traer complicaciones añadidas.

. Mi estado de ánimo está por los suelos. Suele ser consecuencia de la ansiedad que al mismo tiempo tengamos también problemas de estado del ánimo sin que ello quiera decir que estemos depresivos necesariamente.

.Tengo fobias que me condicionan la vida. Los temores inexplicables hacia cosas cotidianas son habituales en personas ansiosas que precisan tratamiento. Si alguien tiene fobia a las serpientes, pues no pasa nada, porque las probabilidades de encontrarse una en nuestra sociedad son remotas, pero si tiene fobia a salir a la calle, la cosa cambia. Lo mismo sucede si siento la obligación de hacer cosas, como puede ser el caso de no parar de lavarme las manos. Es lo que se conoce como una compulsión, y en ese caso es bueno buscar ayuda.

Los síntomas arriba indicados son indicadores claros de que las cosas no van bien. En ese caso sería una muy buena idea buscar ayuda antes de que los problemas se cronifiquen y constituyan un estilo de vida.

Cualquier profesional de la psicología clínica te podrá ayudar de la forma más efectiva, porque está demostrado que con las últimas terapias psicológicas, este tipo de problemas pueden superarse de una forma razonablemente permanente. Muchas veces pensamos que la solución está en las técnicas de relajación, pero esto no tiene por qué ser así, porque cada persona es un mundo y cada caso debe abordarse de un modo diferente, incluso sin tener que recurrir necesariamente a este tipo de técnicas.

En cualquier caso, la vida está repleta de momentos difíciles y de fases dolorosas que nos pueden hacer sentir como personas con algún problema psicológico serio. No obstante, no debemos crear patología de la adversidad y tenemos que ver las cosas en su contexto. El hecho de reaccionar mal ante las dificultades no nos convierte en enfermos mentales, y todos tenemos derecho a ser débiles de vez en cuando y a equivocarnos.

¿O no?

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