Técnicas de relajación: uso y abuso.

Técnicas de relajación: uso y abuso.

Las técnicas de relajación constituyen la herramienta más utilizada en la consulta de psicología clínica. El motivo está relacionado con el hecho de que tres cuartas partes de las personas que solicitan ayuda a un profesional de la psicología presentan alteraciones relacionadas con su excesivo nivel de activación. El estar “nervioso”, es algo muy común cuando las cosas no van bien.

A partir de este hecho, muchas intervenciones psicológicas intentan y se esfuerzan por conseguir bajar esos niveles de activación con técnicas de relajación. La parte positiva de estas intervenciones es que no cuentan con ningún tipo conocido de efecto secundario negativo, y que siempre van en la línea del bienestar de la persona con problemas. La parte cuestionable es su excesivo uso cuando suponen un gasto importante de inversión en tiempo en complemento con cualquier tipo de terapia.

Existen muchas técnicas de relajación, pero entre las más empleadas se encuentran las siguientes:

  • La respiración controlada es la técnica más utilizada. En especial, cuando en un tratamiento se implementa una sola técnica de relajación, suele ser precisamente la respiración controlada la que más se utiliza para afrontar una amplia gama de problemas de índole psicológica. Hace años se consideró esta técnica como un componente de otros tipos de técnicas mucho más complejas, como el entrenamiento autógeno o la relajación progresiva, pero la investigación ha demostrado su utilidad por sí misma en solitario. Se trata, además, de una técnica simple y muy sencilla de entrenar.
  • El entrenamiento autógeno es una técnica muy útil, pero que se emplea en menor medida, quizá por su dificultad a la hora de entrenarla y de explicarla a determinados pacientes, así como su excesiva dependencia con el grado de autocontrol y autosugestión de cada persona. Una dificultad añadida es la relacionada con el largo proceso en el tiempo que supone su correcto dominio.
  • La relajación progresiva es un procedimiento que se ha empleado en múltiples programas de tratamiento de varios trastornos relacionados con los trastornos de ansiedad y con el estrés. Supone el entrenamiento en relajación secuencial de determinados grupos musculares. Es muy fácil de entrenar y muy útil.

Las técnicas de relajación se emplean mucho más con mujeres que con hombres, al parecer, y según deduce la investigación, debido a que son ellas quienes sufren de un modo más directo patologías de tipo ansioso. Probablemente sea así, pero probablemente sea también porque la mujer se implica mucho mejor en este tipo de procedimientos y es mucho mejor paciente para este tipo de técnicas.

La investigación demuestra también que las técnicas de relajación se emplean mucho en la práctica clínica, sea cual sea el problema que presente cada paciente. En cierto modo hay un sobreuso, si no un abuso. Es una forma de componente que se supone que es esencial en cualquier tratamiento, pero de hecho, esto no tiene por qué ser así. Incluso, hay patologías y procedimientos que se asume que deben abordarse desde un estado de relajación, aunque la práctica demuestra que esta idea tiene mucho de mito y poco de realidad.

Evidentemente, los trastornos de ansiedad son los que más incorporan este tipo de procedimientos, seguido de los trastornos somatomorfos, lo que antes se llamaba los trastornos psicosomáticos para entendernos, así como por los tratamientos para el control de impulsos.

Se usan menos en los trastornos de personalidad y en casos de trastornos depresivos, aunque en estos casos su uso supera el 50 % de los procesos terapéuticos.

La investigación también demuestra que, al parecer, los pacientes que reciben técnicas de relajación abandonan menos los tratamientos, queda por concluir si es porque estos mismos tratamientos son más útiles en estos casos, o por si lo que sucede es que las personas que los reciben los perciben como más ajustados a sus expectativa de qué debe darles el psicólogo para ayudarles a superar sus problemas.

Sea como sea, a las técnicas de relajación les espera todavía un largo futuro y, lo que es más importante, a nadie le puede perjudicar relajarse y reencontrarse consigo mismo.

Para saber más puedes consultar como referencia el estudio de Carmen Blanco; Francisco J. Estupiñá; Francisco J. Labrador a cerca del uso de técnicas de relajación en una clínica de psicología.

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