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Qué es el ASMR y cómo funciona

ASMR

El ASMR empezó como una excentricidad de unos pocos y ha terminado formando una de las mayores comunidades de la red. Muchos nos hemos preguntado siempre por los mecanismos que lo fundamentan, básicamente para intentar potenciarlos. La idea es que si conocemos sus secretos podremos magnificar sus beneficios.

Este artículo reflexiona sobre estas cuestiones que todos nos hemos preguntado alguna vez. Si quieres conocer lo que sabe la ciencia en estos momentos sobre el ASMR consulta mi post sobre el ASMR relajante y sus evidencias científicas.

El fenómeno ASMR se fundamenta en una peculiaridad del sistema nervioso de determinadas personas que pueden llegar a condicionarlo, voluntariamente o no, para experimentar unas sensaciones particulares de escalofrío y placer ante imágenes aparentemente neutras y sin explicación aparente.

El fenómeno se describe como una sensación siempre agradable de hormigueo que recorre la espalda, desde la cabeza hasta el resto del cuerpo, incluidas las extremidades, y que se produce ante la exposición a estímulos triviales que abarcan cualquiera de los sentidos.

¿Qué estímulos pueden desencadenar el ASMR?

El ASMR resulta muy curioso, porque los estímulos capaces de desencadenarlo son muy ordinarios, tales como:

  • Centrar la atención en otras personas sin interés aparente.
  • Empatizar con emociones y situaciones de otros.
  • Disfrutar con la contemplación de obras de arte.
  • Escuchar música.
  • Escuchar a alguien hablando con susurros.
  • Ser peinado o masajeado por otro, sobretodo en la espalda o el pelo.
  • Ver cómo se completa una tarea de forma correcta y sin problemas de ningún tipo.
  • Observar objetos muy de cerca con todo su detalle y recrearse en sus pequeños defectos y particularidades.
  • Sentirse cuidado o manipulado con diligencia y esmero.

Estos estímulos son los generalmente utilizados. Desgraciadamente la habituación hace que la respuesta se atenúe con el tiempo, lo que hace que los vídeos pierdan su impacto o poder de desencadenar la respuesta después de muchos visionados. De todos modos el problema es relativo, porque la oferta de vídeos a día de hoy es inabarcable.

En la práctica del masaje relajante, muchas veces observamos a personas a las que constantemente se les pone la carne de gallina y dicen disfrutar especialmente con el cambio de maniobras.

Incluso yo mismo he podido comprobar cómo esto mismo sucedía cada vez que cambiaba por ejemplo de un effleurage a un petrissage o a una vibración en una misma zona, y sucedía todas y cada una de las veces que hacía la variación. No es común, pero sucede, y para el cliente es muy placentero. Cualquier persona que tiene la suerte de responder al ASMR debería probarlo.

¿De dónde viene el fenómeno ASMR?

El nombre del fenómeno resulta muy curioso: “respuesta sensorial meridiana autónoma”.

El término fue propuesto por Jennifer Allen en las redes sociales, y se han propuesto algunas alternativas para denominarlo, como el desafortunado término de orgasmo mental, algo que lo sitúa en el terreno de la sexualidad al que no pertenece.

A día de hoy la ciencia ha dedicado pocos recursos a estudiar este fenómeno, en parte porque es muy novedoso, y en parte porque afecta a un reducido número de personas para las que no representa ningún problema.

Cualquier investigación precisa de importantes recursos, y los investigadores se mueven en la lógica pragmática de aplicar sus reducidos recursos para resolver problemas con criterios de rentabilidad. Lo que no representa un problema o sencillamente no compensa en cuanto al retorno de la inversión, simplemente se ignora.

Mientras tanto hay una serie de fenómenos relacionados que sí están bien constatados.

  • Existen personas que presentan una labilidad muy alta en su sistema nervioso autónomo ante cualquier tipo de estímulo, y eso no es ni malo ni bueno, sino una forma propia de reaccionar. El hormigueo, la piloerección y el escalofrío no son reacciones ni anormales ni extrañas. Ni siquiera son particulares de los seres humanos porque los animales también son capaces de sentir estas sensaciones.
  • Sabemos que estas sensaciones que llamamos autónomas se sienten especialmente en el área occipital, en el cuello y en el entorno de los paravertebrales.
  • Sabemos también que el sistema nervioso autónomo se puede condicionar o, dicho de forma vulgar y para que se me entienda: se puede entrenar para que reaccione de un modo preferido.
  • Sabemos que cuando somos capaces de mantener la atención de un modo sostenido ante un estímulo pobre nuestra capacidad de condicionamiento aumenta de forma importante. De hecho, en esta circunstancia reside la base de muchas técnicas psicológicas más o menos conocidas.
  • Sabemos que cuando estamos predispuestos y expectantes ante la aparición de un fenómeno fisiológico, las probabilidades y la facilidad de que se produzca son muy elevadas. Pero se tiene que estar especialmente predispuestos y entrar en el rol, porque sólo asumiendo absolutamente el rol se puede entender la actitud de las dos personas del siguiente vídeo de ASMR.

Con todo esto en mente queda claro que estamos ante un fenómeno explicable en términos muy sencillos pero que se está magnificando de una forma espectacular por efecto de las redes sociales.

Todos pensamos que somos únicos y nos gusta pensar en nosotros como entidades irrepetibles, pero nuestras sensaciones más íntimas que no pueden describir el lenguaje son tan comunes como los colores que vemos, solo que no son elementos que se compartan habitualmente en nuestra sociedad.

Por otro lado, a mucha gente le gusta saber que comparte sus rarezas con otro, y las redes sociales nos ayudan a descubrir hasta qué punto esto es posible.  El fenómeno del ASMR es un punto de encuentro de muchas personas que experimentan una reacción muy placentera y que por primera vez se ven reflejados en los demás. Gracias a las redes sociales este fenómeno ha cobrado entidad y se ha magnificado, pero no nos engañemos, porque es muy viejo y funciona sin misterios en muchísimas más personas de las que nos podemos imaginar. Lo importante es saber sacarle partido.

¿Entonces?

Entonces, en lugar de trivializar la ASMR, pienso que haríamos bien en utilizar el fenómeno y en extraer lo mejor de él.

Es un hecho que funciona, al menos para gente predispuesta y con unas determinadas condiciones psicológicas, o si se prefiere, neurológicas.

Por otro lado, el ASMR es un fenómeno muy interesante porque es potenciable y entrenable. Es decir, que podemos hacerlo crecer en nosotros para nuestro bienestar. En una época en la que el mindfulness está ganando tanta fuerza, quizá en este fenómeno tengamos una buena alternativa para quienes no pueden someterse al exigente proceso de la meditación.

Es alternativa real para otras prácticas como la famosa y sobrevalorada hipnosis. Del mismo modo que la hipnosis no es válida para todo el mundo, el ASMR tampoco, pero también del mismo modo que sucede con el fenómeno de la hipnosis, quien tenga la suerte de poder disfrutar este fenómeno haría muy mal si no profundizase en su práctica como una forma de alcanzar un estado de bienestar y de fluidez emocional.

¿O no?

Espero tus comentarios.

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