La importancia de desayunar bien.

La importancia de desayunar bien.

El desayuno es una de las comidas más importante del día, sin embargo, muchas personas no le dan la importancia que merece. Este error es muy común en personas jóvenes que no suelen desayunar bien, lo cual se manifiesta en su bajo rendimiento en las largas mañanas de clase.

El motivo por el cual se desayuna mal o directamente no se desayuna son muy variados, pero el más importante es la falta de hábito en la familia. Hay personas que apuran al máximo los momentos de sueño y se saltan reiteradamente la primera comida de modo que acostumbran a su cuerpo a no sentir apetito a esas horas primeras.

Esto, unido a la prisa, la mala organización del tiempo para salir de casa, las preocupaciones matutinas, la acumulación de problemas a primera hora para salir a toda prisa con niños, y otros motivos típicos de cualquier familia, hacen que el desayuno muchas veces ni se contemple.

En cualquier caso, cualquier especialista en nutrición aconsejará siempre desayunar bien, con un horario fijo, con tiempo, y sin prisa, porque es una comida muy importante. Incluso hay quien da esta misma importancia también a la ingesta a media mañana en forma de almuerzo, con el fin de aguantar bien la jornada laboral o de estudio.

¿Por qué es tan importante desayunar bien en los niños?

En el caso de los niños el tema de desayunar bien es de capital importancia porque es evidente que se les debe inculcar hábitos saludables. Es en el seno de la familia donde se aprenden hábitos y rutinas a cerca de qué es normal y qué es importante para la salud, por eso es un entorno ideal para aprender hábitos saludables. El momento del desayuno es muy importante en este sentido.

Hay que tener en cuenta que las jornadas de clase tienden a ser muy largas, sobre todo en adolescentes que permanecen en los centros de educación secundaria durante largas mañanas de 8 a 14 horas con una pequeña interrupción de la “hora del patio”. ¿Cómo pensamos que van a asimilar lo que se les enseña si no están bien alimentados?

En el caso de pequeños y no tan pequeños, con unos malos hábitos de alimentación ponemos en peligro su perfecto desarrollo, algo que cuesta muy poco de optimizar con unos simples hábitos de alimentación que muchas veces se desconocen.

Por otro lado, desayunar bien previene el sobrepeso y la obesidad infantil, algo que preocupa mucho en el momento actual en las llamadas sociedades avanzadas, debido al importante incremento de este problema.

Está comprobado que los niños que no incorporan los minerales y las vitaminas básicas, como la A o la C, en su desayuno, luego ya no lo hacen en el resto de sus comidas que suelen ser muy desequilibradas.

¿Qué es un desayuno saludable?

Depende de cada persona, pero de un modo muy general existen unas pautas generalmente reconocidas por muchos especialistas y con la referencia clara de que un buen desayuno debe aportar una variedad de nutrientes para poner en marcha un organismo que ha estado como mínimo entre 8 y 12 horas sin haber ingerido alimento alguno.

Un buen desayuno debe aportar al menos el 20% de las calorías del día en alimentos saludables.

En el peor de los casos ningún niño debería salir de casa sin haber consumido al menos un lácteo en casa para después completar su ingesta matutina en el colegio. Las proteínas que provienen de los lácteos y de los cereales son de muy buena calidad de cara al inicio del día.

Por otro lado, los lácteos colaboran y mucho aportando los importantes minerales que el cuerpo necesita, empezando por el calcio, que es uno de los esenciales para el desarrollo.

Sabemos lo difícil que es que a los niños les guste la fruta fresca, máxime cuando estos alimentos naturales deben competir con otros artificiales mucho más apetitosos, aunque menos saludables. Pues bien, si en el desayuno incorporamos fruta en forma de zumo o entera con su pulpa, estaremos contribuyendo con un importante aporte de vitaminas, y con la necesaria fibra para regular y facilitar el tránsito intestinal.

Para desayunar bien es importante también incorporar alimentos ricos en ácido fólico y vitaminas A y C, así como hierro. El trío perfecto de lácteo, cereales y fruta es muy importante en este sentido. A partir de ahí dependerá de la edad de la persona, de la actividad física o intelectual que desempeñe, de su estado de salud o de las peculiaridades de su jornada laboral, entre otros factores, la composición de su desayuno.

Es importante consultar información proporcionada por un nutricionista y adaptarse a cada caso. En el caso de situaciones particulares con características específicas de salud, no es una mala idea consultar directamente a uno de estos profesionales. Si de verdad somos lo que comemos, entonces deberíamos hacer el esfuerzo.

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