TDAH y dieta mediterránea

TDAH y dieta mediterránea

Hasta ahora el TDAH se había relacionado con deficiencias nutricionales y con dietas consideradas como no saludables. Un estudio sobre la dieta mediterránea y el TDAH en niños y adolescentes ha analizado la relación entre estos factores con la hipótesis de fondo de que existiría una correlación positiva entre la baja adherencia a esta dieta y el aumento de la incidencia del trastorno.

Para averiguar si se da esta relación se reunió a 60 niños diagnosticados con TDAH y a otros 60 como grupo de control. Al parecer, este es el primer trabajo que demuestra que la baja adherencia a la dieta mediterránea se asocia con una mayor probabilidad de ser diagnosticado con TDAH en niños y adolescentes.

El estudio demuestra que estas personas mostraban una ingesta pobre de frutas diarias, pocas verduras, pasta y arroz. Al contrario, estas personas solían comer en restaurantes de comida rápida con mayor frecuencia que los niños del grupo de control. Por otro lado, el consumo de dulces, azúcar, bebidas de cola y bebidas no alcohólicas era frecuente. También era pobre el consumo de pescados grasos en este grupo de niños con TDAH.

Este estudio es importante porque aunque se había estudiado el patrón de alimentación de este tipo de pacientes, nunca se había hecho un estudio centrado exclusivamente en las características de la dieta mediterránea. La dieta mediterránea se ha estudiado últimamente mucho, y cada vez se relaciona con más aspectos positivos de salud, pero todavía no se había realizado un estudio de estas características.

Se sabe con estudios replicados en todo el mundo y en todas las culturas que omitir el desayuno y, lo que es peor, sustituirlo por una bebida azucarada deteriora la atención y la memoria episódica en niños, así como que las dietas con baja calidad se asocian a mayores riesgos de padecer TDAH. En cambio, se ha demostrado reiteradamente que una dieta equilibrada rica en vegetales y frutas, así como repartida de forma regular, incluyendo productos lácteos y vegetales, se asocian con menos problemas de atención y comportamentales.

El motivo que vincula la comida basura con el TDAH no lo tenemos claro. Probablemente influyan varios factores todavía por descubrir. El caso es que una dieta desequilibrada puede conducir a deficiencias en nutrientes esenciales que se sustituyen con facilidad por otros provenientes de alimentos procesados más apetecibles y valorados por los niños. El hierro y el zinc sabemos que contribuyen al crecimiento neurocognitivo físico saludable, son cofactores que incentivan la producción de dopamina y norepinefrina, los cuales están muy relacionados con el TDAH.

Diversos estudios han encontrado bajos niveles plasmáticos de hierro, zinc y ferritina en niños con TDAH. Los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, sobre todo los procedentes de pescados grasos azules y que son buenas fuentes reconocidas de omega-3, también parecen tener una relación negativa con el TDAH.

Diversas teorías apuntan a que un alto consumo de productos procesados industriales lleva implícita una baja ingesta de micronutrientes indispensables para la salud. Por ello, hay algunos estudios que verifican que la suplementación con vitaminas y minerales da lugar a reducciones significativas del TDAH, tanto en niños como en adolescentes. En el caso de los niños, estas reducciones se revirtieron cuando se volvió a la situación original tras retirarse el tratamiento dietético.

En definitiva, se vuelve a encontrar una importante correlación entre el trastorno TDAH y componentes nutricionales. En resumen, una dieta moderna con abuso de comidas ricas en azúcares y en grasas saturadas, desequilibrada, con pocas frutas y verduras, así como con escaso aporte de ácidos grasos omega-3 provenientes de pescados azules, es un patrón muy frecuente en niños diagnosticados con el trastorno. Ello nos lleva a hacer recomendaciones nutricionales al respecto, pero sin entrar en el error de considerar que un patrón correcto de alimentación nos va a llevar al éxito en el tratamiento de la enfermedad. Si acaso, impedirá que los síntomas cobren fuerza. Por otro lado, no hay que olvidar que la dieta mediterránea tiene varias versiones y que no está estandarizada, más allá de lo que pretenden muchos estudios. Incluso, se da la circunstancia de encontrar dietas mediterráneas que inducen a tomar cantidades moderadas de alcohol en forma de vino en personas que nunca bebían, todo ello por el supuesto efecto presente del vino en el sector mediterráneo. Inducir a beber a quien nunca lo ha hecho no es, en ningún caso, una buena elección nutricional, por muy mediterránea que sea.

Por lo tanto, del estudio se confirma una vez más que el TDAH puede verse influenciado positivamente con una buena alimentación y, por supuesto, la dieta mediterránea es una opción muy saludable.

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